

Asi nos conocimos.
Cuando estamos cerca de él o ella y por primera vez escuchamos su voz, nuestra respuesta inmediata se ve manipulada por la noradrenalina, que aumentan el pulso cardiaco, hace que nos suden las manos y nos comportemos con cierta torpeza; esta sustancia se vincula con el impulso primitivo de supervivencia, el pelear o correr que a permitido la evolucion humana. Al apercibir que nuestras señales son correspondidas, entra en acción la Dopamina, otro neurotransmisor asociado con los mecanismos de recompensa en el cerebro. Suena el silbato en la fábrica de feniletilamina; este compuesto orgánico de la familia de las anfetaminas incrementa la presión arterial y el nivel de glucosa sanguínea, las mejillas se sonrojan, nos invade una agradable sensación de placer y, sin poder controlarlo, nos hemos enamorados; no percibimos ningún defecto en la persona amada, su presencia es un afrodisiaco, el mundo es perfecto mientras tengamos al manantial de nuestro gozo cerca de nosotros. La feniletilamina (FEA) se puede medir por los niveles de su metabolismo en la orina, el acido fenilacetico; sus niveles bajos están relacionado con la depresión. No existen fuentes naturales de FEA, pero los alimentos ricos en proteínas contienen fenilamina, aminoácido precursor de ella, aunque se necesita grandes cantidades para igualar el efecto. Incluso, a pesar de lo que la sabiduría popular y algunos médicos recomiendan consumir chocolates no servirá de mucho en este caso, pues no habría el suficiente para desatar la misma intensidad de placer.

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